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Tras la búsqueda del sueño americano PDF Print E-mail

El hiperrealista pintor italiano admira la esencia solitaria de Estados Unidos reflejada muy bien en  los pintores Edward Hopper y Chuck Close. También a escritores como Jack Kerouac y Tennesse Williams. Sus vistas aéreas, retratos y pinturas de comedores reflejan a un artista inquieto que trabaja con fotografías y adora la tranquilidad de su atelier en Venecia.

Tomás Vio, Periodista

El trabajo de Luigi Rocca (1952) sorprende. Su hiperrealismo parece captar olores, sensaciones, momentos especiales, casi mejor que una fotografía documental. Imágenes de Times Square, un Dining Room semi abandonado o una calle en una ciudad perdida de Estados Unidos, con todas sus pequeñeces y grandezas. Ha expuesto en las grandes ciudades de todo el mundo, siempre dejando algo de él en cada una de sus obras. El artista conversó con Arte al Límite sobre su trabajo, su temprano comienzo en el mundo del arte y su afición por la cultura norteamericana, que lo ha llevado a decorar su atelier en Venecia con muebles y objetos que día a día lo trasladan a la esencia profunda del Estados Unidos urbano, callejero y desconocido.

Has estado pintando desde los 13 años y exhibiendo tus obras desde 1969. ¿Cómo te diste cuenta que la pintura era lo que debías hacer en la vida? ¿Fue algo que llegó fácil o fue difícil decidirlo como un sistema de vida?

Yo era muy joven para tomar una decisión, pero todo lo que podía ver era arte. Era mi hobby como niño y nada me daba las mismas sensaciones. Me siento muy afortunado porque mis padres entendieron que arte era el camino para convertirme en pintor. Al mismo tiempo fue una decisión fácil y difícil. Fácil porque era todo lo que quería hacer. Difícil porque no era un trabajo seguro. Tuve que estudiar, practicar y trabajar mucho. Pero soy una persona obstinada y cuando quiero algo, trabajo duro hasta que lo consigo.

Como pintor hiperrealista, ¿es la realidad la que viaja siempre a través de sus ojos? ¿La saca desde fotos, recuerdos visuales? ¿Cómo una calle de Nueva York o un puente en Venecia parecen tan reales como fotografías?

Al principio fui pintor realista. Luego me fui a los EE.UU. y descubrí a Edward Hopper, Richard Estes, Malcolm Morley y Chuck Close, y comprendí que mi camino era la representación de la realidad en cada detalle, como ellos. Tengo un gran archivo fotográfico con imágenes tomadas por mí, sacadas de libros y revistas, y enviadas por familiares, amigos y fans, que conocen los paisajes y puntos de vista que me encantan. Comienzo a trabajar de una fotografía -o más de una- y la "copio" en el lienzo con un lápiz y colores acrílicos. Yo pinto en mi taller, solo, y mando mis originales a todo el mundo. Creo que la realidad se expresa sobre el lienzo a través de los colores, la perspectiva, la precisión y tal vez algo de mí mismo dentro de la pintura: mi tiempo, mi energía, mi pasión.

En su trabajo casi se puede oler el aire, escuchar el sonido de la calles o percibir el vacío de una sala de restaurante. ¿Cómo consigue ese efecto?

En primer lugar, quiero decir que el efecto del que hablas es exactamente lo que yo quiero darle a la pintura. No estoy seguro acerca de cómo obtenerlo, sólo puedo decir que mientras hago la obra me siento dentro del escenario.  Siento la confusión y la energía de Times Square en el día, siento los poderes mágicos de Times Square por la noche, me siento flojo mientras almuerzo en un restaurante en la mañana del domingo. Tal vez soy capaz de transmitir los sentimientos reales a la pintura, porque sé cómo se siente estar en ese lugar.

Su imaginario se ha comparado con la obra de escritores increíbles tales como Jack Kerouac y Tennesse Williams, como símbolo de una nostálgica América. ¿Se siente cómodo con eso? ¿Qué opina sobre Estados Unidos: admiración, dolor o sólo una parte de las imágenes de su trabajo que le ayudan a llegar al hiperrealismo?

Cuando era un adolescente leí la obra maestra de Kerouac "En el camino".  En ella habló sobre Estados Unidos, la magia, el viaje. Estos temas son fundamentales para una mente joven con ganas de crear. Por otro lado, he descubierto a Williams un poco más tarde y he leído todo lo que escribió. Me siento contento cuando la gente compara mi arte con el de ellos. Definitivamente tengo una fuerte conexión con Estados Unidos. Admiro mucho ese país, me encanta lo que representa para mi generación, el “Sueño Americano". Algún día me gustaría poder montar una Harley en la legendaria Ruta 66. Mi taller, en un monasterio veneciano antiguo, está decorado con objetos típicos de Estados Unidos: una América recreada en Venecia para mí mismo. Estados Unidos es simplemente un mito, nada menos.

¿Está usted preparando una exposición pronto? ¿Puede hablar de futuros trabajos o exposiciones? ¿Dónde está viviendo actualmente?

Hice una exposición individual en Alemania finales del año pasado. Mis exposiciones individuales en el futuro deberían realizarse en Italia y en Nueva York, aún las estamos planeando. Yo vivo en Italia, en Venecia, la cuna del arte, una increíble ciudad única que protege y me envuelve en su fantástica atmósfera y me deja trabajar con serenidad.

Paisajes, comedores, retratos. ¿Dónde se siente más cómodo en la pintura?

Cada cuadro es diferente de los demás. Todos los temas que pinto -paisajes, vistas aéreas, comedores, retratos– entregan algo de mi. Puede ser un recuerdo, una emoción, la sensación de velocidad y movimiento. Sí, hay una parte de mí en cualquiera de ellos.

 

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